martes, 20 de mayo de 2014

Coplas a la vida de un abuelo

I.

Lejos de amargar la vida
con un mal vano e infesto
debe ser
que al ensillarle la brida
vio como no s'iba presto
el plazer.

Supo disfrutar d'os años
et ejercer d'os amigos 
cuan prior
y así bajando peldaños
dejó atrás aos enemigos
sin fulgor.

II.

La batalla en que libraba
cada día con lo puesto
por poner
comía el pan que amasaba
y hacía con el resto
de vender.

Rezaba por su familia
y explotaba los alijos
de poder.
Hacía un sillón la silla
para sentar a sus hijos
y mujer.

III.

Hacía fluir las notas
de teclas, cuerdas y voces
al tocar
sus valses, tangos y jotas
cabalgando a duras voces
junto al mar.

Forjó segundos hermanos
y hermanas que en cada misa
al cantar
juntaban voces las manos
y nacía de sonrisa
un coral.

IV.

Sin olvidar lo sensato
fue un buen aunque retirado
zalamero
sin opulencia y bien grato
veterano y avezado
laminero.

Y ocupando aqueste escaño
es debidamente ceirto
recordar
que en o pasar de los años
logró bien verse feito
un chaval.

Tu nieto, Saúl.

lunes, 19 de mayo de 2014

De siete en siete

"¿Por qué escribes?" -me preguntó.
"Por lo mismo que respiras"
-fui a responderle yo.
"Porque yo inhalo el aire
que le sobra a tu descaro
y lo escupo como gotas
del silencio que enmascaro"

De esta forma alcanzaré
a no más de seis personas,
a ese petit comité 
que evitará que se seque
la pluma de noche idiota;
la ene, la ce, la erre,
la efe, la o, la jota".

Saúl Subías                         

domingo, 4 de mayo de 2014

Un libre para leer en 8 segundos (¡importante!)

Pluma vuela,
vela fuma.
El puma espera...
¿Será bruma?

Bruna queda,
Manuela suma
y la escuela
se vuelve espuma.

sábado, 26 de abril de 2014

La Espiga

Relato corto dedicado a todos los maños y mañas.

LA ESPIGA

Una tarde de invierno, una espiga de trigo, harta de la seguridad del arraigo a tierra, voló. Al primer vuelo, leyó el cuento de una princesa que, desde un castillo en lo alto de una pequeña colina de yeso, vigilaba una granja de gigantes que movían los brazos para asustar moscas y estorninos. “De ahí debe de venir el viento que me hizo volar” –pensó la espiga al iniciar su viaje.

Una mañana de primavera, la espiga, nadando por el aire sobre el río, se chocó contra el mástil de un gran velero que, estático y sin vela, unía los sotos de las dos orillas del Ebro. Bajó por el mástil y llegó al suelo. La espiga entristeció. “¿Ya ha acabado mi viaje?”-pensó. “¿Hasta aquí mi aventura?”. Pero no acabó. Un joven muchacho la cogió y, haciendo puntería con el ancestral rito de entresacar la lengua por la comisura de la boca y achinar un ojo, la lanzó hacia el jersey de su abuelo. Éste se giró hacia su nieto, al igual que se giró hacia toda la ciudad varias veces, hacia todo el pueblo, sonriendo por debajo del bigote y llegando a contar con la pequeña espiga en su canción.

Una noche de verano, la espiga, aunque triste, se separó del jersey y si siguió su viaje. Voló entre bailes, polvo y torcaces que, con acento de asombro, le saludaban cada mañana cuando la veían flotar entre los densos pinares de un gran parque recién bautizado.

Finalmente, en otoño, de madrugada, la espiga quiso descansar. Entonces vio molinos, puentes, castillos… Recorrió parques, ríos y canales, escuchó jotas y albadas… Se pegó en el jersey de todas las gentes que, en armonía con el cierzo, dan vida a la ciudad del viento.

Saúl Subías Rodríguez.-

martes, 15 de abril de 2014

Despropósito satírico

¿Sabéis qué? Me he despertado tildado,
sí; y es que anoche me asaltó la tilde.
Y no es que de repente ande enredado,
ni absorto en un recuerdo recordado...
Fue más bien un sueño tirando a humilde.

En una casa -muy simple, ya veis-
a sí misma sumaba su osadía.
-me agrada tantísimo que silbéis...
Sin tanto tonto intento, ¿sabéis...?
el sueño por sí solo os tediaría-

Bien, vuelvo a ti, "tildosis" que me aqueja:
Por la noche fue tal tu picazón
que ahora salen tildes de mis orejas,
me saludan flotando en las lentejas
y tocan el piano alguna canción.

Y te pido, tilde... Es más... ¡Decreto
que apagues el sol que quema mi sueño!
¡Qué diablos! ¡Fáltame siempre al respeto,
pues desde este mismo instante profeto
que seré de tu silueta amo y dueño!

Saúl Subías Rodríguez

domingo, 24 de noviembre de 2013

Fragmento 24/11 "De los caídos"

He aquí otro fragmento rescatado de lo que, espero, llegue a tomar una forma seria algún día...
[...]
-¡Al suelo! -gritó Hernández al tiempo que daba un salto hacia adelante.
Todos le siguieron, salvo Ana. Ella no se agachó y no sobrevivió al proyectil de mano. Esa fue la corta historia de Ana en la Segunda Guerra Civil española y, sin embargo, fue la más repetida en el tiempo y en el lugar; en todas las guerras de la historia. En toda guerra hay miles de soldados que simplemente mueren, que no juegan ningún tipo de papel significante. Hay soldados que ni han hablado ni han disparado, que no han matado, o que ni siquiera han llegado a cumplir una orden. Esos soldados se alistan con la única misión de morir y no escribir historia, salvo esta que se les ha brindado en estas pocas palabras.
A estos soldados no les advierten de esto, y no les advierten sin condición. A aquel que va alistado como obligación no se le asigna un superior que a diario le recuerda que va a morir tan inesperadamente y tan desnudo como nació. De igual manera ocurre con los voluntarios; no hay quien los advierta que una granada puede ser la tijera que corte sus sueños de futuro de honor, dedicación y grandeza.
Así pues, Ana murió. Y como no hizo historia, ahí quedó. Sus compañeros de pelotón se limitaron a mirarla tendida en el suelo, sin respiración ni pulso.[...]

Por supuesto, está dentro de un marco que ha salido de mi imaginación, luego nada tiene por qué parecerse a la realidad, ¿verdad?

Nadie que muere en una guerra lo hace por ideales, ni siquiera lo suele hacer por sí mismo. Y los que están por encima suyo tampoco le llevan a una guerra por ideales, sino por intereses.

Saúl Subías Rodríguez
(Esedesubir)

jueves, 1 de agosto de 2013

Dolor agudo

Entre rosas, coquetas y dolor
se teje una bandera tricolor.

Necesidad de entrañas y motín,
de ahogar al tacón con el calcetín.

Pasado por agua, ventilador,
ausencia de guerras en ascensor.

Eco de noche insensata y violín,
reflejos de norteños y bombín.

De ocaso inocente y derrochador,
mañana indecente en tu balcón.

Saúl Subías.-

jueves, 2 de mayo de 2013


Hoy, toca cambiar un poco.  Aquí va un proyecto, directamente lanzado a la espalda de lo que espero, sea, un provechoso verano.
...
Fachada de una casa de piedra, marco de pueblo-aldea; un banco austero pero resistente compuesto por dos tocones de madera gruesos y una losa de piedra transversalmente encima sirve de asiento a un hombre viejo recostado a su vez contra la pared. Tiene los ojos cerrados y el gesto tranquilo. A sus pies descansa plácidamente un can, que no se mueve siquiera un milímetro hasta que no aparece, a lo lejos, un chiquillo de aproximadamente diez años de edad que se va acercando hasta ponerse al lado del anciano. El perro hace un ruido agudo que hace abrir los ojos al anciano y, lentamente, mirar hacia donde está el chico, en el momento en que este se sienta a su lado en el banco.
CHICO: Yayo, ¿qué haces?
ABUELO: (Mirándole y sonriendo) Cuento pájaros.
CHICO: ¡Pero si estabas durmiendo!
ABUELO: Solo estaba con los ojos cerrados… Los contaba escuchándolos; cada uno tiene un piar diferente.
CHICO: ¿Y cuántos llevas?
ABUELO: Siete.
CHICO: ¡Venga ya! Si solo se oyen coches y el taller de Jesús, haciendo chapas.
ABUELO: Pues no te falta razón… Pero hace tiempo se podían oír muchos más.
CHICO: ¿Hace cuántos días?
ABUELO: (Riendo) ¿Días? ¡Hace cuántos años, querrás decir! (hace una pausa). Anda, ve a pedirle a tu madre dos trozos de trenza de Almudévar y vuelve, que te contaré algo.

S. Subías.-

domingo, 28 de abril de 2013

Reestreno


Inicial del Nombre luce un traje nuevo, un traje que será más dinámico, además.
Y este reestreno va dedicado, por supuesto, a la persona que lo vistió, que es a la vez diseñadora y costurera, que dibuja patrones de píxeles y los hila unos con otros haciendo de "lo que no existe" algo precioso que entra por los ojos y ahonda en la imaginación.
Muchas gracias, Doctora Píxel.

Soneto
Quiero demostrarte que eres poesía,
pues al mirarte a los ojos te leo,
si no puedo acaso hacerlo, te hojeo,
y aun negándomelo, te inventaría.

Das vida al soneto con tu alegría,
al andar vas dejando un canturreo,
que es el que yo sigo mientras releo
obras vetadas de tu librería.

Algún día querrás leerte a ti misma
y aprovecharé entonces tu horadar.
Seré polizón en mares y marismas

y, aunque furos, se quieran aborrascar,
encontraré tu poema, y a ti misma,
antes de barrerte la bajamar.



S. Subías.-

viernes, 23 de noviembre de 2012

Cuartetos 22/11/2012

Música

Es Música quien recorre el vestido
de la piel desnuda en la madrugada.
Da Música una canción olvidada
de acordes sin rejas en el oído.

Regala Música un combate al ruido
que intenta dejar la mano callada.
Llega Música, alcanza la cara
y la debilidad se hace sonido.

-.Saúl Subías.-